¡La Revista Micasa habla de nosotros!

Hace ya unos meses que salió el número 236 de la Revista Micasa y estamos súper contentos. Es nuestra segunda aparición en prensa escrita y parece que poco a poco el esfuerzo y el trabajo van dando sus frutos.

¡Gracias Revista Micasa!





Después de unas ajetreadas semanas, os traigo la segunda parte del post Japón de la A a la Z y cuya primera parte podéis leer aquí. Espero que estéis disfrutando de este pequeño viaje por el país nipón (ya sé que preferiríais descubrirlo vosotros mismos... je, je. Pero es mi pequeño granito de arena).


L

Limpieza: En Japón no verás una papelera por la calle pero irónicamente todo está limpísimo. Es realmente difícil ver papeles o colillas por el suelo. Además, tampoco verás cubos de basura, al menos en las grandes ciudades. Cada día de la semana le toca el turno a un tipo de basura, papel un día, plásticos otro, etc... Y ese es el día en el que se saca ese tipo de basura específicamente. No sé a qué olerán las casas por dentro después de montar una gran comilona y tener que guardar los desperdicios durante días, pero aunque sólo sea por el estado de las calles parece que su sistema les funciona.

M

Miyajima: Miyajima es una isla preciosa que está a 5 minutos en ferry de la costa de Hiroshima. Así que si te acercas por esa zona, bien merece una visita. (Por si os lo estáis preguntando, el ferry está incluido en el JR Pass). Miyajima es una isla sagrada y en ella no se puede nacer ni morir (no se qué harán contigo si te da un jamacuco por allí.. je, je). La principal atracción de la isla (aparte de los típicos cervatillos adorables pero hambrientos) es el Torii dentro del agua. Es una gran puerta sagrada situada dentro del mar a pocos metros de la costa. Lo típico (cuando hace bueno) es descalzarse, hacer de tripas corazón por la alguillas que hay y andar por el agua para hacerse la típica foto. Si tienes poco tiempo, puedes pasar la mañana por la orilla, entre puestos de comida y algunos templos. Pero si tienes la posibilidad, lo ideal es subirse en el teleférico que te lleva a la parte más alta de la isla, donde podrás no sólo disfrutar de las vistas desde arriba sino de la belleza de la subida. Además, hay muchos más templos y santuarios alrededor de la isla (31 km cuadrados dan para bastante). Si vas sobrado, lo chulo es hacer noche en la propia isla en uno de sus ryokan (alojamiento tradicional japonés). 





Maneki-neko: Es el gato japonés de la fortuna, el popular minino con el brazo levantado. Podrás verlo sobre todo a la entrada de algunos comercios y por supuesto podrás encontrarlo como souvenir. En función del brazo que levante y color que tenga el gato este amuleto tendrá diferentes significados. Si tiene el brazo izquierdo levantado se dice que atrae a las visitas y si es el derecho se dice que traerá prosperidad y dinero. También hay algunos con ambas patas levantadas que protegen el hogar o un establecimiento. 


Maikos: Así llaman a las aprendices de geisha, sobre todo en la zona de Kyoto. A veces es más fácil ver a éstas que a las geishas pues es más común que salgan a la calle a hacer recados.


Metro (de Tokyo): Se podría hacer un libro sólo hablando del metro de Tokyo, pero voy a limitarme a lo que debéis saber. Primero, que no os abrume el mapa del metro. Hay muchísimas líneas sí, pero una vez has hecho un par de viajes ya te sientes como pez en el agua. En respuesta a lo que se os está pasando por la cabeza: Sí, realmente hay tanta gente en hora punta como creemos. Nuestra primera experiencia en el metro de Tokyo fue precisamente esa. Hay gente que se siente totalmente agobiada y abrumada, pero lo mejor es tomárselo a risa. Yo no podía dejar de reír de cómo iba; iba tan apretada que era imposible que me cayera. Y lo mejor es ver las caras de los japoneses subiéndose al metro, todos empujándose (educadamente) para llenar hasta el último resquicio del vagón. Realmente se va tan apretado, que las autoridades recomiendan a las mujeres que se pongan las mano en el pecho para evitar tocamientos indeseados, je, je. Por esa razón, existen vagones que en hora punta son exclusivamente de uso femenino. La verdad que como experiencia nipona fue divertido, pero si tuviera que ir así todos los días... (Si os están entrando sudores fríos sólo de pensarlo, simplemente evitad el metro en hora punta). ¡Ah! Y no importa cuánta gente haya en el andén, veréis que en el suelo hay marcas para hacer la cola de entrada a cada vagón. Da igual que vayan como sardinas en lata dentro del vagón, la cola de entrada al mismo se guarda religiosamente.

En cuanto al funcionamiento, hay varias cosas que debéis de saber. Lo primero es que no es una única empresa la que lleva todas las líneas de metro (como en España), hay varios tipos de líneas: líneas normales, líneas privadas y líneas JR (esto lo veréis en la leyenda del plano del metro que está en la parte inferior derecha de cada plano). Y por tanto, dependiendo de qué líneas queráis usar tendréis que sacar un billete de metro u otro (si no queréis complicaros, comprad el billete de un día, del que incluye todas las líneas y punto). Si viajáis con el JR Pass podréis tomar sólo las líneas JR que básicamente son dos: una circular y una que cruza la ciudad de un lado a otro, y siempre podréis comprar un billete extra si queréis viajar en otra línea puntualmente. Lo bueno del metro de Japón es que si no estáis seguros de cuánto debéis pagar por cada billete (porque el precio varía en función del número de estaciones que hagáis) os recomiendo que compréis el billete mínimo (que creo que son 140 yenes o algo así) y al llegar a la estación de destino, antes de salir (se sale introduciendo el billete por un torno) tendréis que acercaros a las máquinas de ajuste, donde meteréis el billete y os dirá cuánto dinero tenéis que pagar para completar el precio del viaje. Es así de sencillo y lo hacen todos los japoneses. Si dudáis, simplemente intentad salir y será el propio torno el que os permitirá u os bloqueará la salida.



Manga: A mí el manga me gusta básicamente como estilo de ilustración pero reconozco que no me enganchan en sí sus historias. En Akihabara (Tokyo) encontraréis secciones enteras llenas de cómics manga de todo tipo (pero de todo tipo.. je, je). Si compráis manga en una librería o tienda especializada tendrán un precio más elevado pues generalmente son a color y están pensados más como novela gráfica que como cómic. Ahora bien, si lo que queréis es simplemente llevaros un recuerdo, en cualquier kiosko podréis encontrar cómics manga (incluso manga para adultos...estos abundan bastante) por 3 o 4 euros. Y además suelen ser muy extensos. Eso sí, todo estará en japonés, que como souvenir es más auténtico pero no entenderéis nada claro, je, je. Si buscáis manga en inglés tendréis que ir a grandes librerías o tiendas especializadas y estos sí serán caros. Si os pasa lo que a mí que lo que os gusta es exclusivamente el tipo de ilustración, en librerías grandes o comercios grandes siempre suelen tener la típica sección de "aprende a dibujar manga" y allí encontraréis manuales y libros un poco más artísticos.

N

Nara: Nara es una pequeña ciudad (bueno, no sé si se puede considerar ciudad) que se encuentra a una media hora en tren de Kyoto y que fue hasta el año 784 la capital de Japón. Allí, lo más popular es el gran parque de Nara, lleno templos, santuarios y construcciones declaradas Patrimonio de la Humanidad (8 en total) y una gran cantidad de cervatillos, de esos muy hambrientos que ya os he comentado y que por lo que he podido investigar son tan queridos en Nara que son considerados como un tesoro nacional (pero no pondría la mano sobre el fuego con esto... je, je). Sean o no tesoros de la humanidad, son el principal símbolo y atractivo turístico de Nara (sí, sí, más que los templos y los santuarios). Si no podéis ir a la isla de Miyajima, siempre es gracioso pasarse por Nara a ver a estos graciosos animalillos.




Nori: Es el alga marina japonesa que se usa en la cocina nipona para elaborar el sushi principalmente. La veréis en algunos platos, pero sobre todo el los maki (pequeñas piezas de sushi envueltas en arroz y cubiertas por este alga).

O

Osaka: De Osaka os puedo hablar poco porque estuvimos sólo un día.... pero si tenéis tiempo es una ciudad que hay que ver (¡es la tercera más grande de Japón!). Es una ciudad llena de edificios altos y modernos un poco al estilo de Tokyo. Sin duda pasaréis por ella si voláis al aeropuerto de Kansai, que está situado en una isla artificial en la bahía de Osaka. Nosotros aterrizamos alli, y es curioso como vas por el mar y no ves más que agua debajo, y vas acercándote poco a poco para aterrizar.... y de repente ¡aterrizas en una pista en medio del agua! En Osaka, también podréis subir al edificio Umeda Sky que tiene un gran mirador de 360º con un jardín flotante en la planta 40 o visitar los Universal Studios (más típicos de Orlando pero que tienen aquí su sede nipona).


Otaku: Este es el equivalente japonés de "friki" pero con una connotación mucho más negativa. Yo no soy una experta en el tema, y simplemente quería hacer una pequeña mención. Digamos que al menos en Occidente, consideramos otakus a las personas aficionadas al manga, el anime y el cosplay de la cultura japonesa. Ahora bien, hay que tener cuidado con el termino porque ya digo que no es exactamente como ser "friki" aquí (que parece que ya no tiene una connotación tan negativa gracias a series como "The Big Bang Theory"), pues el término otaku en Japón se aplica a todo tipo de aficiones obsesivas (no sólo manga o anime) de ahí que sea algo peyorativo.

Onsen: Son los baños termales de origen volcánico tradicionales japoneses y si vais a la zona del Monte Fuji podréis disfrutar de algunos de ellos, sobre todo en la zona de Hakone. Los hay de muchos tipos, algunos están en hoteles tipo rural, otros son únicamente baños que pagas para entrar (ya sea por un rato o un día entero) y también hay algunos naturales (el inconveniente de estos últimos es que no tienes las facilidades de tener aseo, vestuario, etc... pero todo depende de cómo te plantees la experiencia). Generalmente, el inconveniente principal es que suelen estar separados por sexos, por lo que si viajamos en grupo o con nuestra pareja.. la experiencia no será igual. Para evitarlo, hay Onsen también privados que se pueden alquilar durante unas horas para disfrutar de la compañía que queramos.


Orimás: Desconozco cómo se escribe esta expresión japonesa, pero aviso para navegantes: os será muy útil para salir del metro. Básicamente se traduce como "¡¡¡me bajo aquí!!!" y será esencial para que podáis apearos del metro en Tokyo (al menos si viajáis en hora punta).

P

Palillos: Si, en Japón se como con palillos. Y no, no tienen cubiertos, je, je. Pero bueno, como siempre, tampoco se puede generalizar. Si vas a un restaurante de comida occidental (por cierto, no merece la pena, porque son bastante caros) entonces claro que tendrán cubiertos. Pero si vais a restaurante tradicionales entonces más os vale aprender a manejaros con los palillos. A mi personalmente siempre me ha hecho gracia comer con palillos (soy la típica friki que los pide incluso por teléfono cuando llamo a un restaurante oriental), aunque reconozco que los cojo mal. Pero en fin, bien o mal, el caso es que me apaño bastante bien. Y bueno, digamos que si vas a Japón también tiene su gracia intentar manejarte con ellos. Al fin y al cabo, parece que a ellos el "cómo" les da igual siempre y cuando no los dejes pinchados verticalmente en el plato (por lo visto esto es una tradición típica de las ceremonias funerarias...).

Postres: Si eres un enamorad@ de los postres... Japón no es el destino más indicado (los hay claro, como en cualquier lugar, pero no son su especialidad). ¡Si es que  algún fallo tenía que tener! A penas hay carta de postres en los restaurantes y si la hay, lo típico es el , los bollitos hechos con hojas de té (que son de un verde radioactivo por cierto, que a mí no me gustaron nada) o una especie cuencos enormes llenos de hielo picado a los que se les echa un sirope por encima. Vamos un granizado de toda la vida pero que se come con cuchara en vez de beberse con pajita. Si lo que buscáis son delicias pasteleras... ya os digo que no es el sitio más idóneo. Yo que soy una pirada  del chocolate (sí, sí es el único adjetivo que se puede usar en este caso, je, je) pues me resulto difícil dar rienda suelta a mis caprichos. Pero bueno, siempre me quedaran las típicas chocolatinas que venden hasta en las gasolineras..


Pachinko: Esta es probablemente la afición japonesa que más me sorprendió. Sinceramente, soy incapaz de explicaros exactamente en qué consiste, lo que si puedo deciros es que hay locales de Pachinko por todos los lados y si dudáis, sólo tenéis que entrar dentro y empaparos del ruido bestial que hay dentro de ellos debido a las máquinas y los enormes ventiladores que climatizan la estancia (y que supongo que evitan que las máquinas salgan ardiendo). Pachinko es más o menos como un "Pinball" (una maquina con bolitas que hay que evitar que se pierdan) mezclado con video y con apuestas. O al menos así lo entendí yo. A mi me parecía una locura, el ruido y todo lleno de bolitas plateadas por todas partes. Pero oye, cada uno tiene sus aficiones.



Q

Chubasquero: no os voy a contar nada nuevo sobre los chubasquero.... sólo os aviso de ¡que os llevéis uno! En Japón el tiempo a veces está muy tonto, y de repente se ponen las nubes y te cae el típico calabobos... Aunque bueno, por lo visto la filantropía japonesa llega a todas partes, y se dice que podrás encontrar paraguas por todos los rincones... pues la gente los coge cuando llueve y los deja otra vez por la calle cuando termina de usarlos para que los coja el siguiente. Nosotros no nos vimos en la tesitura de tener que agarrar uno pero sí que vimos bastantes paraguas por la calle.

R

Ryokan: es un alojamiento tradicional japonés. En sus orígenes era una especie de hostal o casa de huéspedes, ahora es un alojamiento turístico enfocado sobre todo a los turistas occidentales y generalmente casi de lujo, o al menos lo suelen ser sus precios. El ryokan suele ser la combinación de la casa tradicional japonesa, el jardín y el onsen. En la zona de Kyoto hay algunos para hospedarse y también algunos para visitar. Nosotros no tuvimos la suerte de dormir en ninguno así que la experiencia del tatami no os la puedo describir, pero si tenéis la oportunidad, estoy segura de que es una experiencia nipona que hay que vivir. Si no podéis dormir en uno, siempre está bien visitar alguno. La arquitectura en general es austera o bueno, al menos lo espacialmente, pero el jardín me impresionó sobre manera. Los detalles de los que carece el interior están sin duda en el exterior. Lo que más me impresionó fueron los jardineros, pues sus cuidados son absolutamente detallistas, no están moviéndose de aquí para allá frenéticamente, directamente se sientan en el suelo para realizar sus cuidados.




Próximamente os traeré la tercera y última entrega de nuestro viaje a Japón. 
***

¡Feliz semana!


¡Decoratrix.com habla de nosotros! 

Hace unos meses que comenzó esta andadura y de vez en cuando tenemos la suerte de aparecer en algún medio que otro. Esta vez le toca el turno a Decoratrix.com, una fabulosa web de decoraciónOs dejo aquí el completísimo artículo en el que hablan de 2become1 (¡Seguro que luego no os resistiréis a curiosear por su web!) 

"Son jóvenes, entusiastas, formados, resolutivos, ingeniosos y con buen gusto"

"Gracias a su formación, pueden aportar una singular y completa visión de un escenario para eventos creativos, ya que abarcan desde los aspectos más globales hasta los detalles más pequeños y significativos."

Desde aquí les doy las gracias por un artículo escrito con tanto cariño

¡Que nos hemos puesto colorados! 

¡Gracias Decoratrix!






Tengo tantas cosas que contar de Japón que no sabía ni cómo empezar. Así que os traigo "Japón de la A a la Z" para acercaros un poquito la increíble experiencia que fue viajar al país nipón. Aviso para navegantes: ¡Cuidado! ¡Este país engancha! (Para que luego digáis que no os he avisado...)


A 

Arigato: No te decimos que aprendas japonés de la noche a la mañana... pero qué menos que que poder dar las gracias a los amables nipones en su idioma: "Arigato" (gracias) o "Domo arigato" (muchas gracias). Te agradecerán el esfuerzo.

Akihabara: El barrio de la electrónica por excelencia. Conocemos de sobra la fama del país nipón en temas de electrónica, pero en este barrio de Tokyo encontrarás todo y más. Son edificios enteros dedicados en exclusiva a esta temática. El paraíso de los más frikis. Encontrarás incluso, consolas y juegos que hace siglos que se quedaron obsoletos en Europa y que sin embargo allí, deben ser algo así como vintage, porque existe un mercado exclusivo entorno a ellos.




Amabilidad: Si hubiera que definir a los japoneses con un adjetivo ese sería amables. Os sorprenderéis de lo respetuosos, cordiales y amables que son. En una ocasión durante nuestro viaje, le preguntamos a un japonés cómo llegar a un lugar, el hombre no sólo nos lo explicó detalladamente como pudo, sino que se tomo la molestia de al bajarnos del tren en el que íbamos, buscarnos por toda la estación para así llevarnos personalmente hasta el andén que estábamos buscando.  

B

Tren Bala o Shinkasen: El AVE japonés, va a unos 300 km/h y es puntual como un reloj suizo. Si el horario dice que sale a las 20:17 no esperéis cogerlo si llegáis un minuto más tarde. Hay diferentes trenes dentro de esta categoría. Los "nozomi" son los más rápidos pero no están incluidos en el pase de tren que solemos llevar los turistas, pero la diferencia es mínima con el resto. El transporte ferroviario en general es una auténtica maravilla.

C

Cervatillos: ¡Que recuerdos de estos animalillos tan adorables! Os los encontraréis sobre todo en el pueblo de Nara (cerca de Kyoto) y en la isla de Miyajima (cerca de Hiroshima). Son cariñosos, les gustan los humanos y ¡aviso! ¡¡Tienen hambre!!! En las zonas donde están estos graciosos animales siempre hay un japonés vendiendo galletitas para que les déis de comer. Eso sí: os aseguro que en cuanto os vean con ellas en la mano, irán a por vosotros como si no hubiera un mañana. Y no sólo se comen las galletas, se comen todo lo que pillen de por medio: patatas, abanicos..



Cosplay: Lo reconozco.. a veces me paso de friki. Pero si esto es lo que os gusta, Tokyo es el paraíso. Si te acercas los sábados y los domingos a la zona de Shibuya, no sólo verás una zona de tiendas muy peculiares sino que verás a todos los fanáticos que se dan reunión aquí, vestidos de sus personajes favoritos (lo que llaman cosplay).


Cerezos: Nosotros no tuvimos la suerte de ver este espectáculo, pero si viajas en primavera a Japón, podrás disfrutar del Festival de Hanami 花見. Éste se celebra cuando los cerezos comienzan a florecer (de finales de marzo a principios de abril) y es tradicional que familiares y amigos vayan a los parques y se reúnan bajo los árboles para hacer un pícnic.


Caligrafía: Poco hay que decir de esto. Simplemente me encanta la caligrafía japonesa. Y si a ti también te gusta, pues disfrutarás con cada cartel y cada letrero que veas, aunque sea el de los aseos, je, je. También podrás comprar sets de caligrafía bastante chulos, con su tinta, su pluma y su papel, y en general bastantes artículos de papelería. Yo me compré unas ilustraciones en la zona de Asakusa (Tokyo) y algunas libretas. Otra cosa muy chula son las firmas japonesas. A diferencia de en Occidente, los japoneses escriben de manera muy clara su nombre y su apellido en su firma, y no lo hacen a mano, sino que al terminar el instituto, reciben unos sellos de tinta que usarán para firmar durante toda su vida.


Coches:  Esto es algo curioso. La verdad es que no he investigado mucho sobre el tema pero es algo que llama la atención. Te esperas que en el país de la tecnología, los coches sean lo más de lo más. Y lo son algunos, sobre todo en Tokyo. Pero os sorprenderá lo estrechos que son (para adaptarse a las pequeñas casas y calles) en los pueblos y las ciudades japonesas con menor número de habitantes. Son más estrechos de lo que estamos acostumbrados para adaptarse mejor al urbanismo. Una curiosidad sobre los coches: en la ciudad de Tokyo no se puede aparcar en la calle (al menos de manera general) por lo que para poder comprarte un coche en Tokyo necesitas tener una plaza de garaje. Ahora comprendo mejor por qué se llena tanto el metro en hora punta...je, je.

D

Dorayaki: ¿Que qué es un Dorayaki? ¿Acaso no veías Doraemon, el gato cósmico? Si no conoces a esta especie de gato azul tan adorable, con un bolsillo mágico cual canguro del que se sacaba los inventos más inverosímiles (como el gorrocóptero), entonces no te hará tanta gracia comerte un Dorayaki; el bollo por excelencia de Doraemon y su amigo inseparable Novita. Es un bollito hecho de lo que podrían ser dos tortitas, rellenas de judías dulces. Sí, sí, judías. Yo me quedé un poco desencantada con la idea pues siempre pensé que el Dorayaki estaba relleno de chocolate; que por cierto, no esperes encontrar fácilmente en Japón. Chocolatinas sí encontrarás pero bollitos con chocolate o batido de chocolate... olvídate.



Disneysea Tokio: Si te gustan los parque temáticos, este es un lugar que debes visitar. Lo encontrarás a las afueras de Tokyo pero dentro de la propia ciudad. A unos 20 minutos de Tokyo Station. El parque en sí tiene dos zonas: la zona Disneyland (orientada a los niños, con los personajes tradicionales de Disney) y la zona Disneysea (orientada a jóvenes y adultas y basada en una temática acuática). En esta última podrás encontrar de todo, desde una zona dedicada a Julio Verne hasta lo que parece un mini Titanic: aunque no lo es, es una réplica genérica de barco americano y tampoco es tan mini la verdad...Para los amantes de los parques temáticos, se supone que este es uno de los mejores del mundo, por la temática y los detalles bien cuidados. 



E

Electrónica: Dicen que Japón es un buen lugar para comprar tecnología, o más bien cámaras y accesorios fotográficos. Siempre teniendo en cuenta que todo vendrá en japonés, por lo que conviene asegurarse de que vengan instrucciones en inglés. Se supone que se percibe cierta rebaja en el precio.. mi experiencia es que tal rebaja no es tan grande como para que merezca la pena tener todo en japonés y arriesgarse con el tema de las garantías. Y olvídate de productos con precios estandarizados como los de Apple. Básicamente te ahorrarás dinero si con el cambio al Yen sales ganando.

F

Fuji (el monte): ¡Menuda excursión nos dimos para no ver el Monte Fuji! Si veis fotos de esta famosísima cumbre veréis por qué hasta los japoneses están locos por ella. Hasta tal punto, que si vas en el tren de Kyoto a Tokyo (o viceversa) verás como en un momento dado todos ellos sacan sus móviles y se hacen fotos como locos en cuanto el Fuji aparece. Y es que además, de ser el pico más alto de Japón con 3776m, el Fuji es difícil de ver porque su cima suele estar cubierta por las nubes. Es el símbolo de Japón y está considerada como lugar sagrado desde la Antigüedad por lo que las mujeres tenían prohibido escalarlo hasta finales del siglo XIX.  Esta montaña de origen volcánico (es considerado un volcán activo aunque con poco riesgo de erupción), sólo puede verse en la época invernal (entre noviembre y abril) y en cambio, sólo puede escalarse en los meses de verano. Ya veis, o una cosa o la otra. Así que si viajáis en verano (que suele ser lo habitual...) olvidaros del Fuji, salvo que os subáis a él literalmente. Viajéis cuando viajéis, merece la pena acercarse por la zona de Hakone, uno de los lugares desde los cuales puede visionarse el Fuji. Si no lo veis, siempre podréis disfrutar del paisaje de la zona o bañaros en alguno de sus Onsen (aguas termales).







Fotomatones: Esto es algo muy curioso que no había leído antes en ningún blog ni en ninguna guía. Existen unas máquinas al estilo fotomatón (que sólo vi en la ciudad de Tokyo aunque supongo que las habrá también en otras ciudades grandes), en las cuales puedes entrar con un grupo de amigos para hacerte unas fotos, aunque generalmente están enfocadas a grupos de amigas y a parejas. Hasta aquí todo normal. Lo curioso es que estas máquinas están programadas para sacarte las fotos un poco al estilo revista, con mucha iluminación, difuminando las facciones y disimulando así los defectillos. Y además, como en el fotomatón tradicional, se sacan unas 4 o 5 fotos, pero en función de lo que te apetezca en ese momento, la máquina te va sugiriendo posturas divertidas que puedes imitar en cada foto. (¡Ah! Sales casi de cuerpo entero). Lo chulo del tema es que una vez te has hecho las fotos, dispones de una pantalla táctil con punteros a modo de ratón, con los que puedes ir introduciendo fondos a tus fotos, iconos, dibujar y escribir cosas, pintarte los labios, cambiarte el pelo de color...etc... Digamos que es como un Photoshop a lo grande pero para todos los públicos. Como es lógico, tienes sólo un tiempo limitado para llevar a cabo los cambios pertinentes, porque claro, sino aquello sería eterno. Puede parecer ciertamente un plan bastante femenino je, je. Pero el caso es que por 4 euros aprox. cada amiga se lleva una tira de fotos bien chula de recuerdo e incluso puede mandarse la foto digitalmente a su email. Me extraña que en la era en la que vivimos en la que todo el mundo se saca fotos en todo momento y el Photoshop ha dejado de ser un programa exclusivamente para profesionales, que estas máquinas no hayan llegado a España. Yo creo que se forrarían. Ahí dejo la idea, je, je.



G

Geishas: Son un símbolo típico de la cultura japonesa. Las geishas son artistas y estudian duramente durante años para convertirse en maestras de la conversación, las relaciones sociales y el entretenimiento. Hay mil cosas que podría contaros de las geishas pero es un tema que requiere profundización y yo tampoco soy ninguna experta. Pero sí os recomiendo que leáis un poco sobre ello si os interesa porque hay muchos datos curiosos y detalles culturales interesantes.

Gion: Es uno de los barrios tradicionales de Kyoto, y uno de los pocos lugares donde aún hoy podrás ver a alguna geisha por la calle si tienes suerte. Es un lugar que no debes dejar de visitar, no sólo por la posibilidad de ver alguna geisha sino por sus casas tradicionales, sus calles llenas de cables... un pedacito de Japón auténtico.



H

Higiene: Todos hemos visto alguna vez imágenes de ciudades asiáticas en las que las personas llevan mascarillas. Personalmente, había pensado siempre que era por temas de contaminación o simplemente para no contagiarse con los virus de los demás. Pero en Japón esto funciona al revés, siendo como son tan educados, no lo iban a ser menos en los temas de salud. Si ves a una persona con mascarilla, es porque esa persona no quiere contagiar su resfriado a los demás. Quieren evitar hacer enfermar a otras personas. Eso está muy bien y demuestra su respeto por el prójimo. Lo malo viene cuando simplemente tienes alergia (que no se pega..je, je) y te da por estornudar o sonarte la nariz. ¡No se debe hacer en público! Si quieres sonarte, has de hacerlo en el baño pues en público es de mala educación.

Hiroshima: Desgraciadamente, a todos nos suena este nombre. Hiroshima es uno de esos lugares que si tienes tiempo (y un JR Pass) merece la pena visitar. Como lugar turístico es verdad que no tiene demasiado. Es una ciudad relativamente nueva (no podía ser de otra manera...) y no hay demasiado que ver. Sin embargo, sí es interesante acercarse a ver la "zona cero", de donde cayó la bomba atómica. Aún hoy está en pie el edificio más próximo a dónde cayó la bomba y que sobrevivió. Realmente impacta ver cómo quedó. En esta misma zona, hay memoriales, un museo... dedicados a la tragedia. Además, cuando estábamos allí, la zona del memorial estaba llena de estudiantes que recaudaban firmas para pedirle a la ONU la abolición total de las armas nucleares. Por lo visto piden firmas alrededor del mundo pero de alguna manera fue realmente especial poder firmar esa petición precisamente en Hiroshima. 



Uno de los recuerdos más agridulces de Hiroshima que tengo es el del memorial de Sadako Sasaki, una niña que tenía dos años cuando cayó la bomba atómica a kilómetros de su casa y que sobrevivió a la explosión. Sin embargo, años más tarde, Sadako enfermó a causa de la Leucemia. Pero antes de morir, leyó una leyenda japonesa que decía que si hacía 1000 pajaritas de Origami (mediante papiroflexia) podía pedir un deseo. Ella quería sobrevivir. Sadako se puso manos a la obra y aunque el papel y sus fuerzas escaseaban, logró hacer 644 pajaritas antes de morir. Su historia llegó a todos los rincones de Japón y en su entierro, no sólo hubo 644 pajaritas sino que muchos niños hicieron miles de pajaritas de colores. Hoy en día la gente sigue llevando esas pajaritas al memorial. Y el gobierno japonés tiene previsto crear una base de datos con todas las personas que van aportando más pajaritas cada año.

Haruki Murakami: Os recomiendo leer cualquier novela de Murakami antes de ir, aunque supongo que ya habréis leído alguna porque es archiconocido. Dicen que es un escritor que o amas u odias. Pero yo debo de ser la excepción que confirma la regla... porque yo ni blanco ni negro. Eso sí, Tokio Blues es un must si piensas viajar a Tokyo. Y si la puedes leer mientras estás allí muchísimo mejor. (¡Se lee en un santiamén!).

Hachiko: La historia del perro llamado Hachiko es real. Es una raza muy respetada en Japón pues la lealtad de estos perros a sus dueños es legendaria. Podéis ver la película de Richard Gere ("Hachiko") para comprobarlo. Eso sí, preparad los pañuelos... En la estación de Shibuya (en Tokyo) hay una pequeña estatua que lo recuerda.


I

Idioma: En Japón se habla japonés. Ni inglés, ni nada. Pocos serán los japoneses que medio entiendan inglés, al menos en el sector servicios, supongo que en las grandes empresas será otra historia. Y esto no es por falta de capacidad o medios, simplemente los japoneses están muy orgullosos de su idioma y por eso fomentan poco el aprendizaje de otras lenguas. Eso sí, no os preocupéis por haceros entender, aunque no hablen inglés, ellos harán lo imposible por entenderte y ayudarte. ¡Son muy buena gente!

Inari: Es la deidad japonesa de la fertilidad y el arroz (entre otras cosas). Una gran cantidad de templos y santuarios están dedicados a Inari. Pero probablemente el santuario más famoso sea el de Fushimi Inari, situado a pocos kilómetros de la ciudad de Kyoto y que muchos conoceréis porque en él se grabaron algunas escenas de "Memorias de una geisha" (que por cierto, no está nada mal ver antes de ir a Japón). Lo curioso de este santuario que se extiende algunos kilómetros ladera arriba en una pequeña montaña, es la sucesión de cientos de Torii de color rojo (puertas sagradas).



J

JR Pass: Quedaros con este nombre porque será vuestro bien más preciado. El transporte ferroviario en Japón es caro. Tan caro, que para fomentar el turismo han tenido que sacar un pase especial para turistas, a modo de billete de Interrail, con el que podrás viajar en muchos de sus trenes sin preocuparte. Es incluso válido en algunas líneas de metro. Los hay de distinta duración y precio. Pero lo más importante a tener en cuenta es que sólo podréis adquirir este pase en el extranjero. En Japón no puede comprarse. Así que cogedlo en una agencia de viajes o compradlo por Internet antes de volar a Japón. (Más info en http://www.jrpass.com/es).


K

Karaoke: Lo cierto es que antes de ir a Japón, no tenía yo tan asociado al país nipón con los karaokes, sin embargo, todos los amigos con los que hablaba antes de ir me preguntaban si iba a ir a un karaoke. Pues bien, sí, hay muchísimos karaokes en Japón. Al menos en Tokyo, y sobre todo en las zonas céntricas. Hay bares de karaoke tradicionales, es decir, un escenario y gente que se apunta en una lista y sale a cantar; pero el modelo habitual en Japón es el de un edificio lleno de pequeñas habitaciones que se alquilan por horas y que están provistas con todo lo necesario para marcarse unas canciones. Donde preguntamos nosotros eran unos 10 euros con consumición y podías estar una hora cantando. Hay algunos más famosos que otros, así que desconozco si este era caro o barato para la oferta existente. Pero todo es probar.

KitKat: Curioso, pero en Japón encontraréis muchas variedades extrañas de KitKat. El más famoso es el de hojas de té verde que supuestamente sólo venden en la región de Kyoto aunque yo lo encontré también en Tokyo. La verdad es que yo para eso soy una clásica, y en cuanto vi que el chocolate era verde... como que no me dieron muchas ganas de comerlo, je, je. Pero tengo un par de amigos que consideran esta variedad de KitKat un verdadero manjar. Si eres de esos o si simplemente te apetece experimentar otros sabores, en Tokyo han abierto la primera tienda específicamente de KitKat (en la estación de Ikekuburu al noroeste de Tokyo). Aquí encontrarás variedades que no se encuentran en ningún otro lugar del mundo y algunas cuya exclusividad es tal que o llegas a primera hora de la mañana o ya se habrán acabado (¡porque algunas las hacen a mano!). Eso sí, si te acercas por esta zona KitKat ármate de paciencia pues las colas son de unos 45 minutos y además hay un número limitado de productos que puedes comprar.


Kobe (carne): Hay ya algunos sitios en España donde se ofrece esta carne o al menos eso dicen. Pero nada más lejos de la realidad. La carne de Kobe es una marca registrada en Japón; son bueyes y vacas criados en condiciones muy especiales en la región de Hyogo. Dicen que es carne buenísima y muy tierna; y digo "dicen" porque a más de 250 euros el kilo yo no tuve oportunidad de probarla, je, je. Lo que suelen vender como carne de Kobe en el extranjero es en realidad carne de estilo Kobe, y de ahí que su precio no sea tan disparatado como el de la original. Si queréis saber con exactitud de qué va esto de la carne de Kobe os invito a que paséis por este otro post.

Kimono: El traje tradicional japonés. Normalmente hecho en seda e incluso pintado o bordado a mano. El precio de uno de estos trajes puede ser muy elevado, así que si os lo encontráis muy barato es porque es industrial (obviamente no será de seda) y probablemente sea una edición para turistas. Además, son prendas muy pero que muy pesadas, así que si queréis llevaros un recuerdo, mejor buscar la yukata, que se fabrica en algodón y por tanto es más ligera y más barata.

Kyoto: Supongo que entrará en vuestros planes de viaje visitar la ciudad de Kyoto... ¡Nada que ver con Tokyo! Por mucho que su nombre se parezca...



Hasta aquí esta mini guía de Japón. Próximamente, ¡la segunda parte!


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¡Feliz semana!



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